La crisis también ha cambiado las opciones dentro la dulcería criolla en Semana Santa

Al paladar de un venezolano no le puede faltar el dulce y más aún durante la Semana Santa, forma parte de una tradición que viene de generación en generación. Hoy el escenario es muy distinto, la crisis económica que vive el país, acabó con las tradiciones de esta temorada. La inflación en el costo de los ingredientes necesarios ya no permite ni hacer buñuelos de yuca, dulce de lechosa,  majarete, entre otras delicateses.  

La gastronomía representativa de la Semana Santa en Venezuela es una manifestación cultural, marcada por las tradiciones que se han seguido con fervor a lo largo de los años, desde los tiempos de la Colonia.

Historiadores, cronistas y voces populares concuerdan en señalar como posible origen de muchos de estos platos tradicionales, las costumbres derivadas del cristianismo.

Anteriormente el  venezolano tenía  escondido en su casa un dulce típico para sorprender a la visita, y cualquier miembro de la familia, durante estos largos días de sol, playa, montaña y arena, pero con la cuarentena radical producto de la  pandemia,  ahora toda ha cambiado y los obliga a mantenerse en casa.

Lo que antes resultaba muy fácil y abundante en las mesas de las familias  venezolanas, hoy resulta imposible de hacer. Durante esta temporada las  amas de casa en familia, se organizaban; salían a los establecimientos comerciales y fruterías a comprar los insumos para preparar dulces y platos apropiados para la época. Hoy, resulta casi que imposible porque el dinero no alcanza.

La panela uno de los ingredientes indispensable en la dulcería criolla durante la semana santa su precio oscila entre un millón y dos millones de bolívares. El kilo de lechosa se ubica en un millón 200 mil bolívares, el coco en dos millones según su tamaño, la piña en dos millones también varía de recio de acuerdo al tamaño, sin dejar de mencionar el costo de la harina de maíz, la maicina, leche, canela, clavitos cuyos precios son exorbitantes.  

Omaira Morales es una ama de casa que ha tratado a lo largo de su vida mantener las costumbres gastronómicas de la semana santa, ero este año, la situación está muy difícil y apenas si alcanza para medio comer y los dulces y manjares quedan a un lado. Dice que busca lo que está a su alcance y los mangos ara estas fecha son una opción buena y alcance de todos, por lo que prepara sus jaleas, dulce y bebidas con esta fruta.

 

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