Mérida. Impulsan turismo gastronómico y etnocultural en Pueblos del Sur

La Fundación Programa Andes Tropicales (PAT) en el marco del Proyecto Andes Sur II, financiado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial adscrito al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), exponen a los participantes del “Curso de Familiarización de Guías para los Pueblos del Sur” los atractivos turísticos de la alimentación tradicional en esta zona del estado Mérida.

La exposición fue realizada en la sesión virtual del lunes 25 de enero donde se recalcó la relación con respecto a la conservación ambiental y el cambio climático.

Explicó el gerente de proyectos del PAT, Jayme Bautista, que la finalidad del curso es ampliar las capacidades de interpretación de estos operadores turísticos sobre los Pueblos del Sur para ofrecer un servicio con las opciones de singularidad ya activas y completar las vivencias buscadas por segmentos particulares de turistas como la alimentación, ir de sólo una degustación a su participación en la elaboración e incluso su siembra.

Los alimentos pueden ser nativos o “andinizados” luego de su incorporación al entorno por producción y consumo, por ello considera que sobre los rubros ancestrales hay aspectos históricos y etnoculturales afines a la economía abiertos a la sensibilización, que los guías brinden enfoques realistas junto a la promoción positiva de estos al estar en presencia de respuestas al problema global de la comida en manos de los campesinos y al alcance de todos.

El curso busca recuperar valores ancestrales como la culinaria que estimule la indagación de los guías participantes y tengan luego “mucho que interpretar y sensibilizar frente al turista”, quienes buscan compartir experiencias amenas que en los Pueblos del Sur se entrelazan con la preservación ambiental y cultural, como ejemplo mencionan la preparación de arepas del nativo maíz o panes criollos del trigo andinizado.

Sobre los inconvenientes de las especies insertadas desde siglos atrás en Los Andes venezolanos aclara Bautista que “el verdadero enemigo a vencer es el uso excesivo de agroquímicos que degrada, contamina y aleja las respuestas a favor de una agricultura climáticamente inteligente y sostenible”.

Agrega que se trata de recuperar tradiciones culinarias milenarias para agregarla a las opciones turísticas ofrecidas en rutas 4×4 dirigidas a grupos familiares (4×4 fam-trail), senderismo y grandes travesías a pie o caballo (Trekking y Horseback riding), travesías en bicicleta (Biking) y observación de aves (Birding). Una mención superficial ilustra el campo abierto para redescubrir la cocina tradicional andina.

Alimentos nativos

Algunos alimentos nativos mencionados son una especie de pepino llamado Kaiwa de semillas semicuadradas; tubérculos como el yakón, rubas, cuibas o papas de año; frutas como uchuva, variedades de arándanos llamadas chibaku y agraz, guayabo negro, catuche, anón, chirimoya, caimito, zapote, mamey, curubas, cuyo procesamiento va desde jugos hasta la repostería tradicional; la nuez de piedemonte de la cual se extrae harina para postres y panes, al igual que el procesamiento de la planta de sagú.

También presentaron varias opciones para preparar condimentos o infusiones como la conopra negra y amarilla o istú, bayas negras en ramos que puede darle a la sopa un gusto a pollo o una colación semejante al café; al igual que la brusca, posible con su semilla tostada que viene en ramos de vainas largas; el frijol blanco conocido como caraota todo se tuesta para una bebida de aspecto achocolatado además de su uso en sopas; de las semillas tostadas de la planta saní se extrae un condimento y los pétalos de sus flores es usado en ensaladas, la planta maíz de zorro es otro condimento nativo. 

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