Lagunillas. Parroquia Libertad reclama mejores servicios

Uno de los sectores más importantes de Ciudad Ojeda es la Urbanización Libertad, o Barrio Libertad, con el pasar de los años cobró fuerza en sus alrededores para convertirse en una parroquia del municipio Lagunillas. Hoy reclama por óptimos servicios.

Un 23 de enero, recuerda su origen, pues en ésta fecha, en el año del inicio de la democracia en Venezuela, nace como una fuerza demográfica destacada en la Costa Oriental del Lago.

Agua, aseo, alumbrado público, son los servicios que requieren una urgente intervención.

El principal problema es el pésimo servicio del agua, que en las zonas altas, no llega con suficiente fuerza. Por otro lado, ciertos sectores, durante la temporada de lluvias son afectados por el desborde de las aguas servidas.

Pero en otros sectores, como La Victoria, Las Vegas, El Rodeo, son zonas que no están consolidadas, necesitando de casi todos los servicios públicos.

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Es una parroquia bastante amplia, es la segunda en importancia para Lagunillas. Después de la Urbanización Libertad, otros sectores como Tamare, San José, La L, Nueva Venezuela, entre otros, son zonas consolidadas pero con serios problemas de servicios debido al deterioro o por instalaciones que ya cumplieron su vida útil.

Sectores como Las Vegas, El Rodeo, Las Granjas, Orlando Fuenmayor, Adelis Molina, Tierra Santa, y más, están lejos de ser áreas consolidadas, con carencias evidentes en sus servicios básicos.

La parroquia Libertad es bastante amplia, desde la carretera L hasta el río Tamare, y entre el borde del Lago de Maracaibo y la avenida 61.

Las vecinos se manifestaron en las redes sociales, y estiman varias de sus necesidades:

El usuario, Wilmer González considera que la parroquia requiere mejor asistencia médica.

Pero quizás el mayor problema es el servicio de agua, para muchos vecinos, la irregularidad les obliga a comprar el vital líquido.

«Tenemos que andar de cacería por el agua, esperar de madrugada, de noche, de día, es una vela constante el tener que saber a qué hora llegará el agua», dice Agustina Andrade quien con su bombita debe esperar la hora de llegada del vital líquido.

De igual modo, muchas zonas de la parroquia lucen oscuras, y la delincuencia sigue siendo un mal pendiente.

«Salir de noche, eso ya no existe. Para salir en la parroquia es imposible, caminar por sus calles no seguro», apuntó Carlos Machado, habitante del sector San José.

Entre tanto, Tamare, que era un ejemplo urbanístico, con sus áreas urbanizadas, lleno de verdor, todas sus calles limpias y seguras. Hoy son casas grandes en medio de las sombras.

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