Hoy recordamos la muerte de Simón Bolívar, el migrante

Simón Bolívar, El Libertador de Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Panamá, se fue a la tumba al igual que muchos venezolanos en el exterior, como un migrante que recibió abrigo lejos de su hogar.

Como a muchos migrantes, a Simón Bolívar le tocó huir de Venezuela por la crisis política de momento, bajo circunstancias muy distintas, tuvo que irse lejos hasta reponer energías y tener una mejor estrategia contra la corona española.

Regresó a Nueva Granada, y pese a su rango, se puso a disposición como cualquier soldado, y comenzó a ganarse puestos de confianza en la zona costera, para luego cobrar renombre. Entendió que debía primero liberar Colombia para tener opción.

Con mucha tenacidad logró el cometido con la ayuda de los mejores líderes de la Nueva Granada; no fue nada fácil luchar con las ambiciones propias de los caudillos militares. Desde Bogotá agrupó tropas para liderar el ejercito que libertó Venezuela y el Alto Perú. Pese a las críticas y el costo político, lo hizo.

Las luchas internas le obligaron a claudicar, no pudo regresar a Venezuela por argucias políticas, tampoco lo querían en Bogotá un sector, en Perú ni Ecuador le abrieron las puertas, y la naciente Bolivia no tenía espacio para él.

¿Cómo un líder político y militar de esa envergadura terminó así? Es la suerte del migrante, se lo juega todo, pero a veces no gana nada.

“El 18 de diciembre el cuerpo de Bolívar fue enviado a Santa Marta para ser embalsamado. Su camisa estaba desgarrada y raída, y el general Silva le puso una de él para que el Libertador del norte de Suramérica no fuese enterrado en harapos. El funeral se llevó a cabo en la catedral de Santa Marta”.

Un 17 de diciembre de 1830 fallece, el migrante Bolívar, carente de muchos beneficios, pese a ser reconocido con el título de El Libertador.

Pese a la diferencia de siglos, la escena es muy similar a la de muchos migrantes venezolanos, pues Simón Bolívar falleció en un cuartito, con una cama, una pequeña mesa y una mecedora.

Quizás muchos venezolanos en América se ven en el espejo de Simón Bolívar. Desde lejanas tierras, esperan una oportunidad para regresar a su país, unos, nunca lo lograrán, otros tenemos la esperanza de hacerlo algún día.

Clide Marchelli/Periodista

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