EN SUS 208 AÑOS DE FIESTAS PATRONALES LA CHINITA BAJA DE SU TRONO SIN EL ACOMPAÑAMIENTO DE SUS FIELES

La algarabía y bullicio del pueblo zuliano que canta, sufre, ama y ora durante la tradicional bajada del retablo de la Chinita no estuvo presente en la ceremonia religiosa de los 208 años de las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de Chiquinquirá, se tuvo que conformar observar a través de las pantallas de la TV y de las redes sociales  su descenso del camarín donde permanece durante todo el año.

La eucaristía de antesala a la Bajada de Nuestra Señora de Rosario de Chiquinquirá, presidida por el arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje, inició a las 5.00 de la tarde de este sábado 31 de octubre en la Basílica.

A la entrada de la iglesia se ubicó un túnel de desinfección y se cumplieron con las medidas de bioseguridad. Con solo 166 personas presentes en el recinto, entre ellos 16 sacerdotes invitados. Los Gaiteros del Pozón amenizaron la eucaristía.

Mientras que otros desde sus hogares, expresaron el amor y fervor que sienten por la patrona de los zulianos, en  un evento inédito y único en los 311 años del milagro de la tablita y desde allí entonaban  el “Gloria a ti, casta señora” y realizaron sus peticiones en medio de la tradicional serenata  de  Los Chiquinquireños

La petición más apasionada hacia la Chiquinquirá fue por el personal de salud, que día a día “cuidan a sus hermanos” y por todos los enfermos que están padeciendo por la Covid-19. “Ella es la campeona de la salud”, exclamaron al referirse a la virgen.

Imágenes del doctor José Gregorio Hernández acompañaron a La Chinita durante su descenso del camarín donde permanece durante todo el año.

Hubo lágrimas. Cada devotó lloró de emoción en el lugar del mundo donde presenció el maravilloso momento cuando la Virgen baja a encontrarse con su pueblo zuliano.

Luego del descenso, la tablita fue recibida por los Servidores de María, la sacaron de su trono, se ubicó sobre el altar y estallaron los fuegos artificiales multicolores sobre la casa de la patrona.

Nedward Andrade, párroco de la Basílica puso fin a la eucaristía con la frase “podéis ir en paz” y los hombros de los Servidores de María extrañaron sacarla en procesión.

Con información de LV/NAM

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