Rafael Urdaneta: ejemplo para todas las generaciones

En algunos casos, algunas figuras históricas tienden a mantenerse en la memoria como simples nombres, desconociendo los ciudadanos cual ha sido la labor desarrollada por estos hombres y mujeres en favor de nuestra consolidación como nación, pero para nuestro pueblo, Urdaneta no es sólo el patronímico de un prócer, es símbolo de la zulianidad, es un sentimiento histórico que arranca desde aquellos bravíos hombres que se enfrentaron con valentía sin par a los invasores españoles que nos colonizaron por más de trescientos años.

El Padre de la Patria lo catalogo como “Brillante”. Como no iba serlo aquel que empezó desde muy temprana edad la carrera de sacrificios en defensa de la libertad.

Aun cuando, la población El Carmelo del hoy Municipio La Cañada de Urdaneta, ha disputado a Maracaibo la honra de ser la cuna del héroe, la versión oficial señala que Rafael José Urdaneta Farías nació en la capital zuliana el 24 de octubre de 1788, siete años después que el Libertador. Realizó estudios en Caracas y Maracaibo. En 1804 es enviado a Bogotá bajo la tutela de su tío Martín, para continuar su formación.

El 20 de julio de 1810 Bogotá replicó el ejemplo dado por Caracas el 19 de Abril declarando su independencia del imperio español. Urdaneta no vacila en sumarse a la causa libertadora alistándose como teniente del batallón Patriotas de Cundinamarca. Dirigió su primera batalla en Palace el 25 de marzo de 1811, su actuación le merece el ascenso a capitán el 12 de octubre de ese mismo año.

Desde que conoció al futuro Libertador en la población de San Cayetano a orillas del río Zulia el 27 de febrero de 1813, el prócer zuliano fue uno de sus más cercanos colaboradores. Es digno recordar aquellas palabras expresadas al Libertador en una misiva que en La Grita levantó los ánimos al ejército bolivariano: “si con dos hombres basta para emancipar la Patria, pronto estoy a acompañar a Usted”. Palabras que honro hasta el final de su vida, consagrándole su más firme lealtad y adhesión.

Fue el General que, con excepción de Bolívar, recorrió más el territorio nacional con las armas de la República. Participo en numerosas acciones militares, entre las cuales destacan las batallas de Niquitao, Taguanes, Bárbula en 1813, la retirada hacia Oriente en 1814, la toma de Maracaibo en 1821 y la marcha hacia San Carlos, previa a la batalla de Carabobo, en la cual no pudo participar por órdenes directas de Bolívar, dado el grado de agotamiento de sus tropas. Sin embargo, por los servicios prestados, el Padre de la Patria pidió su ascenso a General en Jefe.

Urdaneta jamás abandonó su espíritu de superación y de constancia ni aún en las derrotas. Renunció a sus comodidades personales para contribuir a la emancipación de nuestra Patria, para sacrificarse sin aspirar ningún tipo de consagración. Tuvo un liderazgo militar sin pretensiones caudillescas. Concibió lo heroico como una obligación personal a favor de la República. Urdaneta simboliza el ejemplo que debe guiar las acciones de las nuevas generaciones bolivarianas frente a las pretensiones imperialistas contra el suelo patrio.

Pero no es solamente en medio del fragor de los combates donde la silueta de ese hombre extraordinario se destaca; es importante señalar que se desempeñó en numerosos cargos públicos entre los que se encuentran Gobernador de Angostura, Intendente del departamento Zulia, llegando a ser el último presidente de la Gran Colombia. Fue tal la admiración que sintió por el Padre de la Patria que fundo la Sociedad Bolivariana, génesis de todas las sociedades bolivarianas no solamente en Venezuela, sino además en otras latitudes.

Urdaneta es un hombre de principios y de firmes resoluciones, que demostró como ningún otro un desprendimiento hacia lo material. Su autoridad moral es el título más honroso que ostenta. Cumpliendo una misión oficial muere en París. Sabiendo que iba a morir les ordena a sus hijos Rafael y Luciano que le acompañaban en el viaje, que lo enterraran en Venezuela y que debían devolver el dinero no utilizado, fue su última lección de honestidad, a pesar de expresar antes de morir: “Dejo una viuda y once hijos en la más completa miseria”.

Urdaneta es símbolo de ética, lealtad, de entrega desinteresada, y patriotismo a todo riesgo. Es un acto de justicia histórica con aquel heroico y valiente hombre que lucho por hacernos libres, soberanos e independientes, mantener vivos sus ideales.

Francisco Chávez/Cronista de Lagunillas

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