El Manejo de la Ira

La ira es una emoción completamente natural, pero es importante tener la responsabilidad de mantenerla bajo control cuando aparezca, porque puede causar daños, tanto a quien la siente como a otros.

En un momento de ira mal controlada, la persona se vuelve impulsiva y se deja llevar por la ira, llegando a cometer graves errores, muchas veces irreparables. También hay situaciones donde la persona descarga su rabia contra los demás, inocentes del detonante del malestar emocional.

Sea cual sea el escenario, la rabia es una emoción que no es saludable acumular, porque puede poner en riesgo la vida de la persona, sin embargo, hay maneras prudentes de liberarla, de forma consciente y prudente.

Controlar la ira,  es un acto consciente de la emoción,  donde simplemente siento y luego de buscar la tranquilidad, expreso correctamente lo que llevo por dentro,  sin afectar a nadie,  sin gritos,  ofensas o golpes.

Actuar bajo el efecto nocivo de la rabia es perjudicial, se han visto casos donde personas cegadas por la ira,   llegan al punto de cometer delitos,   de los que luego se arrepienten y lamentablemente no hay marcha atrás.

También la rabia mal controlada y desbocada hace que digamos palabras hirientes y ofensivas que causan huellas imborrables en los otros, siendo difícil retractarse de lo dicho porque son flechas venenosas que salen de la boca sin control,   directo a herir. Cuando estés enojado, no explotes de inmediato, primero toma control, respira las veces que haga falta y luego de ordenar tus pensamientos, expresa lo que sientes adecuadamente y permite que los involucrados también lo hagan, de esa forma se armoniza el ambiente y se recupera la paz.

No guardes rencor después de un enojo, el perdón es una herramienta infalible para liberarse de las cadenas del odio. Perdonar a alguien te permite aprender de la situación y pasar la página para cerrar un capítulo negativo que puede consumirte.

Si necesitas decir algo que te genera rabia, piensa antes de hablar y de forma respetuosa, expresa específicamente lo que sientes sin criticar o culpar a nadie.

En momentos de rabia, no actúes de inmediato, respira para tranquilizarte, toma un tiempo y luego que logras apagar el fuego, entonces de forma prudente, responsable y consciente, actúa para que no afectes a otros y no te queden remordimientos de conciencia.

Abog. Nilmary Boscan Maldonado.

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