Por miedo a contagiarse de Covid 19 enfermeras  abandonan sus puestos de trabajo en el SAHUM

 

 El personal sanitario del Hospital Universitario de Maracaibo, asegura que «solo nos dan un mono quirúrgico, una bata de cirujano, dos tapabocas de los normales de tiras, no mascarillas N95 de las que deberíamos usar, y un par de guantes” para cumplir todas sus jornadas laborales.

La proliferación de casos confirmado de Covid-19 en Maracaibo, desató una situación “horrible” en el Servicio Autónomo Hospital Universitario de Maracaibo (Sahum) y al menos 14 enfermeros prefirieron irse por “miedo a contagiarse”.

Pilar, como pidió ser llamada para resguardar su identidad, es una enfermera con 15 años de experiencia que trabaja en el Sahum y manifestó que ha visto irse a 14 compañeros del hospital “por miedo a contagiarse”, según reseña AFP.

La empleada de Sahum, precisó que espera su resultado de la prueba PCR para “no regresar más” a trabajar, pero demora semanas y denunció fallas en el suministro de implementos de bioseguridad en ese hospital.

Un único laboratorio, en Caracas, procesa los test PCR de todo el país. Las pruebas rápidas muchas veces arrojan diagnósticos errados: Elkin se hizo cinco que dieron negativo pese a presentar síntomas. Finalmente, confirmó su contagio por PCR.

Corresponden tres cambios mínimos por turno, pero solo nos dan un mono quirúrgico, una bata de cirujano, dos tapabocas de los normales de tiras, no mascarillas N95 de las que deberíamos usar, y un par de guantes”, sostiene la enfermera.

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«Creo que no voy más al hospital», dice Enrique, de 65 años y asmático, que trabaja en el mantenimiento del centro de salud Universitario de Maracaibo.

Como Pilar, Enrique denuncia fallas en el suministro de implementos de bioseguridad en ese hospital. La ONG Médicos Unidos de Venezuela reporta una decena de muertes entre el personal de salud del país, siete en Zulia.

«Corresponden tres cambios mínimos por turno, pero solo nos dan un mono quirúrgico, una bata de cirujano, dos tapabocas de los normales de tiras, no mascarillas N95 de las que deberíamos usar, y un par de guantes», sostiene la enfermera.

El hospital fue intervenido y Pilar reconoce que la nueva dirección comenzó a «hacerle cariñitos» a la instalación, aún insuficientes.

La precariedad se repite en otros sitios habilitados durante la emergencia. Pilar sigue de cerca los padecimientos de una compañera contagiada que lleva más de 30 días aislada en un hotel convertido en centro de cuarentena. «Un día me llamó a las cinco de la tarde. Todo el día sin comer», dice.

Con hospitales y hoteles repletos, las autoridades zulianas empezaron a usar estadios, universidades y bibliotecas para aislar a pacientes asintomáticos.

AFP/ Diario Las Américas

 

 

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