Opinión. La Costa Oriental del Lago, Post Petrolera.

La grave crisis ambiental que sacude a los municipios del este del lago de Maracaibo, cada día se va recrudeciendo, hasta el punto de calificarla como un caos ecológico. Este término, lo defino singularmente desde la óptica profesional, por considerar que la degradación del sistema local, se ha ido deteriorando de manera sorprendente. Vamos a echar un vistazo de manera muy específica por los ecosistemas, empezando por el lago de Maracaibo.

El lago de Maracaibo, entró a un proceso de eutrofización desde hace algunos años. Los niveles de contaminación están determinados por los constantes y diarios derrames de petróleo – dado el abandono del Plan de Mantenimiento- el incremento de la cuña salina, la descarga de aguas residuales domésticas e industriales, aumentaron considerablemente desde hace más de 15 años, aunado a ello, la contaminación de las aguas fluviales provenientes de los ríos tributarios al lago, desde Colombia y la sierra de Perijá.

La pérdida de suelos fértiles, la cacería de animales silvestres, la ausencia de planes de ordenación del territorio, la deforestación en la sub cuencas y alto nivel de deforestación de colonias de manglares, la subsidencia, el crecimiento de la pobreza, la ausencia de rellenos sanitarios, el cierre técnico de la planta de tratamiento de aguas residuales de Cabimas, la trágica escena ambiental del parque petrolero; constituye un cuadro desolador y muy preocupante en estos pueblos de la costa oriental del lago.

Un recorrido realizado por algunos municipios de la COL, por miembros de la Fundación Ecológica Manatara, se pudo constatar la enorme situación que está dejando la paralización de la industria petrolera, y que ya venía haciendo estragos en el sistema ecológico de la subregión, en todos los escenarios.

El Poder Público Municipal, está prácticamente paralizado en sus ejecutorias ambientales locales, por varios motivos y uno de ellos, el más grave, es la inobservancia; haciéndolos cómplices de los delitos ambientales causados por el Estado nacional.

La Costa Oriental Post Petrolera, empieza a verse de esta manera; pueblos abandonados a su suerte, instalaciones tétricas listas para la filmación de videos de terror y desidia, además que el hambre campea en cada rincón de esta zona oriental con tanta fuerza, que ya es natural y común, ver niños, mujeres y ancianos comiendo de la basura, en cada lugar donde se haya un botadero o contenedor. Pueblos post petroleros, donde no se pueden comer los peces, cangrejos y camarones, debido a la baja producción pesquera por efectos de contaminación petrolera y a que los mismos en varias oportunidades hemos visto, que son limpiados por gasolina para luego llevarlos a la cocina de los amigos pescadores.

Marcelo Monnot Caridad.

Presidente de la Fundación Ecológica Manatara

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