En pandemia, cuarentena social y sin celebración trabajadores venezolanos recuerdan su día

Este año  los trabajadores tienen poco o nada que celebrar y, por el contrario, se teme que más de 300 millones de personas en el mundo pierdan sus empleos  a tiempo completo a causa de las medidas para frenar la propagación de la enfermedad y mitigar sus efectos en la economía y en el mercado laboral.

El 1 de Mayo se celebra el  Día del Trabajador, un homenaje a un grupo de sindicalistas que fueron ejecutados durante una protesta en los Estados Unidos en 1886. Reclamaban la reducción de la jornada laboral a 8 horas.

Desde entonces, se convirtió en una de las fechas más importantes para los trabajadores del mundo y en la gran mayoría de los países es un feriado donde la actividad es prácticamente nula. En esta jornada, es típico que los trabajadores de distintos organismos, empresas privadas e incluso las familias se reúnan para festejar, disfrutando de su día pero este año será muy particular por la pandemia de coronavirus. Rige en todo el país el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno nacional desde el  16  de marzo, por lo que están prohibidas todas las concentraciones, marchas y protestas.

De acuerdo con el tercer informe de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) a raíz de la pandemia por el COVID-19, publicado el miércoles 29 de abril, este 1 de mayo los trabajadores tienen poco o nada que celebrar y, por el contrario, se teme que más de 300 millones de personas pierdan sus empleos a tiempo completo a causa de las medidas para frenar la propagación de la enfermedad y mitigar sus efectos en la economía y en el mercado laboral.

De igual modo, según el pronóstico de la OIT, la prolongación del confinamiento llevará a más de 1.600 millones de trabajadores del sector informal a perder su fuente de ingresos.

Venezuela no escapa a esta dramática realidad. Con una caída de más del 50% del Producto Interno Bruto (PIB), la llegada de la pandemia vino a profundizar la frágil situación que atraviesan los sectores vulnerables y la clase trabajadora. En respuesta a la paralización comercial por la cuarentena, el gobierno ha anunciado una serie de medidas “de protección” a la población, a todas luces limitadas e insuficientes, y, recientemente, hizo público el tradicional aumento del salario mínimo del 1 de mayo, con un incremento que nada representa para la fuerza laboral en medio de las distorsiones que registra la economía venezolana.

Hoy, cuando los trabajadores conmemoran su día, tienen razones de sobra para cuestionar las medidas y exigir mayores beneficios, sobre todo en el contexto de la emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país -producto de la gran corrupción enquistada en el aparato del Estado-, agravada ahora por la pandemia, la caída estrepitosa del precio del barril de petróleo (principal fuente de ingreso del país), la escasez de combustible (que impacta todas las actividades económicas), la hiperinflación, la devaluación constante impulsada por el tipo de cambio paralelo y la especulación, entre otros elementos, que van en detrimento de la satisfacción de sus necesidades materiales, morales e intelectuales y atentan contra con su derecho a una vida digna junto a sus familias. El balance laboral venezolano es un rosario de penas y dificultades.

Medidas limitadas e insuficientes

Numerosos países han acogido el llamado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a tomar medidas urgentes para amortiguar el impacto de la pandemia en los trabajadores y en más de 436 millones de empresas alrededor del mundo, que también se encuentran en riesgo de ver interrumpida su actividad.

En Venezuela, las medidas adoptadas son limitadas e insuficientes. Entre las iniciativas adoptadas por el gobierno de Nicolás Maduro están la ratificación de la inamovilidad laboral hasta el 31 de diciembre y la suspensión por seis meses del pago de alquileres de locales comerciales y viviendas familiares. Se ratificó el Plan Priorizado de Inversión Agroalimentaria con la supuesta intención de garantizar la atención a 7 millones de familias favorecidas con los Clap (Comités Locales de Alimentación y Producción), programa cuestionado por su bajo alcance y dudosa calidad.

Además, se anunció la activación de un Plan Especial de Pago de Nóminas a comercios, pequeñas y medianas empresas, por un lapso de seis meses, que alcanzaría a unos seis millones de personas (4 millones de trabajadores independientes y 2 millones de empleados del sector privado). Sin embargo, algunos estudios estiman que los trabajadores de la economía informal representan 50% de la fuerza laboral del país, calculada en 2017 en más de 14 millones de personas. Y, a partir de abril, quienes actualizaron su perfil en el sistema Patria comenzaron a recibir el bono Quédate en Casa, por Bs 450.000, es decir, $2,64 al cambio oficial.

En tanto, el nuevo salario mínimo, anunciado por el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, equivale a Bs 400.000 mensual o 2,34 dólares, según la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV), que establecía para ese día un valor oficial del dólar en Bs 170.342,68. No obstante,  si se toma como base el llamado “salario integral”, que incluye los Bs 400.000 correspondientes al bono de alimentación (sin incidencia en los pasivos laborales), el ingreso neto de un trabajador venezolano a partir del 1° de mayo será de $4,69.

En igual situación se encuentran los casi 5 millones de adultos mayores registrados en el sistema de seguridad social, cuyas pensiones fueron aumentadas a Bs 400.000. Adicionalmente, recibirán el denominado “bono de guerra” de Bs 300.000, para un ingreso mensual de Bs 700.000, es decir, $4,10 al cambio oficial. El monto del ingreso en ambos casos se reduce de forma drástica si se calcula sobre la base de dólar negro o paralelo, que durante la última semana ha fluctuado entre los 190 mil y los 215 mil bolívares. 

Como corolario de esta catástrofe, Venezuela figura en la lista de los cinco países en riesgo de padecer de hambruna como consecuencia de la recesión económica que conlleva la pandemia, según el reciente informe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés).

La OIT, en tanto, ha propuesto la reactivación de la economía basada en un alto nivel de creación de empleo, respaldado por políticas e instituciones laborales más fuertes. El gobierno de Venezuela debe responder a la clase obrera y trabajadora del país, y no es con medidas limitadas e insuficientes que los trabajadores recuperarán su calidad de vida y sumarán sus esfuerzos para la recuperación del país.

Con Transparencia Venezuela

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