Opinión. !Desde el Sillón de las ideas!

II PARTE

Este escrito, está dedicado al modelo de ciudadano que hemos estudiado, basado en lo que la literatura, las discusiones planteadas con diversos actores de la sociedad civil, la ética y los principios señalan.

De acuerdo a ello, este ciudadano,  debe caracterizarse por ser un individuo con aspectos fundamentales que van más allá de la instrucción académica o profesional y que si bien, esto es importante en su definición no menos lo es,  alguien con criterio propio, pensamiento crítico, uniforme y cuya vida este regida por valores, principios éticos y morales.

Esta persona es una mujer u hombre de carácter formado, aquella que maneja y tiene control de lo  visceral y emocional de su ser, motivado e impulsado por el sentido común y el compromiso, con dominio propio dado por ese equilibrio ya al alcanzado de su sistema nervioso.

Totalmente opuesta y  alejada  del venezolano de hoy en día, el cual no ve una salida, encontrándose atrapado por su ignominia, falta de luz y entendimiento, que no se encuentra ni se identifica consigo mismo, lleno de una absoluta pérdida de confianza y de identidad que lo lleva a una desesperanza la cual ha aprendido sigilosamente a través de los últimos 40 años y arraigada aún más en los últimos 20.

Un ciudadano lleno de una gran espiritualidad que lo fortalece cada día, que lo hace invulnerable, porque sus pensamientos están puestos en una Unidad Superior que lo reafirma como un individuo para el bien y no para el mal

Este ciudadano que hoy describimos, se aparta de esa idolatría a un hombre, una figura o un color. Convencido de sus capacidades y  gobernado por su confianza, con el cual diseñará, construirá y será dueño de su destino.

Alguien conocedor de sus derechos, pero que reconoce cumplir primero con sus deberes.

Decía Bolívar: «Moral y Luces son nuestras primeras necesidades», y si   queremos en nuestra sociedad, tal y como lo decía,  en mi primera entrega debemos de partir en una reingeniería en la célula de la Sociedad Venezolana, la familia, porque estamos seguros que actuando desde allí,  tendremos pronto esa ciudadanía con carácter cívico, ético y moral, comprometida y obediente a sus principios y valores, con identidad definida la cual no permitirá que sus pensamientos sean comprados con pequeñas dádivas o   migajas, por estar consciente de su valor como ente social, cuyo desarrollo, progreso y  crecimiento no dependerá de lo que reciba, sino de lo que produce a través de sus capacidades  y talentos y, de esa naturaleza creativa dada por el  Padre  Creador y que las circunstancias y los problemas  no son para limitar o detener su visión, sino que por el contrario, una vez superadas, alcanzaran un  nivel mayor de confianza de lo que son y gracias  a ello, harán de nuestro País una Gran República

Dr. Néstor  Borjas Perozo.

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