«Atrapados por el virus». Periodista de Ciudad Ojeda en Chile nos cuenta su experiencia

En un departamento en la ciudad de Santiago de Chile, a miles de kilómetros de distancia de su calurosa tierra, Lagunillas en el estado Zulia, medita cabizbaja Maholy Arias y parece que es el momento más desconcertante desde que emigró.

Con su tapaboca, un poco débil físicamente, con aparentes malestares de gripe, nos cuenta su experiencia.

“Yo emigré hace algunos años a Colombia, donde tuve que sortear la dificultad de ser emigrante en ese país, con una economía bastante compleja y abrirme paso como profesional. No es fácil Colombia, entonces te toca dedicarte a otras áreas ajenas a tu profesión para poder enviar dinero a Venezuela y sostener a tus hijos”, comentó.

Venezolana luchadora

Maholy es madre de tres niños hermosos, dos varones y una hembra; ella se destacó en varios cargos en el área de la comunicación social y relaciones públicas en su ciudad natal, pero la crisis empezó a crear una presión que la empujó a tomar una dura decisión: emigrar.

“No fue nada fácil, tomé la decisión, me esforcé en gran manera, vencí la idea de que las mujeres son el sexo débil. Sola, pero sacando fuerza de mi mayor fortaleza y fuente de motivación: mis hijos”, expresó.

Las cosas en Colombia comenzaron a mejorar, pero como todo profesional, aspiró mejorar, lo cual sería más complicado en el vecino país.

“Pues fue otro momento para decidir, ya con mis padres y mis hijos a mi lado, surgió una hermosa oportunidad para emigrar a Chile. Así que decidí irme a Santiago”, dijo.

En Santiago las cosas parecían perfectas, viviendo con un familiar, encontró rápidamente trabajo, sintió los beneficios de la estabilidad laboral, hasta establecer una rutina para conseguir la siguiente meta: llevarse a sus hijos.

“Mira no es fácil, prácticamente estamos en latitudes distintas, y todos los días sueño con abrazar a mis hijos y tenerlos juntico a mí”, compartió.

Una montaña rusa

Para Maholy las cosas comenzaban a salir “de lo mejor”, y es entonces cuando recibe una oferta de trabajo para ser encargada de un restaurante en la capital chilena. Nada mal para una venezolana que apenas tiene meses en el sureño país.

“Llegó una gran oportunidad, estar encargada de un sitio donde podría demostrar mi capacidad administrativa y de relaciones públicas. Agradecí mucho a Dios en ese momento. Es la oportunidad que esperamos muchos migrantes en el mundo”, destacó.

Empoderada y con mucha motivación, Maholy comenzó en sus nuevas labores a la perfección, pero llegó lo que nadie en el mundo esperaba: el COVID-19.

En Chile, pese a las acciones tomadas por el gobierno de Sebastián Piñeira, los casos aumentan día a día, y las medidas que se comenzaron a tomar van en protección del sector empresarial, por lo tanto, bajo un decreto de emergencia, hay luz verde para los despidos.

“Ese día me llamaron, y me dijeron: lo lamentamos mucho, el sector está muy afectado, nos gusta tu trabajo, pero debemos recortar el personal” nos contó Arias.

Maholy expresa “ese día me sentí triste e impotente porque no es culpa tuya lo que sucede. Ahora te fijas que hay circunstancias que por mucho que te esfuerces o hagas lo mejor, sencillamente hay situaciones que te superan y no puedes hacer nada”

Maholy no se amilana y pues saca fuerzas “de estas también saldremos y lo lograré por mis hijos”

Expuestos a una trampa

En casa, esperando que las cosas mejores, Maholy se cuida, pasa el tiempo compartiendo experiencia con amigos en la distancia, pero confía que tarde o temprano llegará una oferta de trabajo a esperas que coronavirus sea superado en Chile.

No había pasado ni un mes cuando recibe otra mala noticia. Llegó una visita inesperada.

“Un día mi familiar, con quien vivo al lado de su bebé, comenzó a sentir malestar general, y fue a la consulta para chequear su estado. El médico certificó lo que temíamos: tenía el virus COVID-19. Para nosotros fue una noticia muy fuerte y pues nos obligamos a chequearnos todos”, manifestó.

Maholy al hacerse el chequeo respectivo, efectivamente, contrajo el coronavirus, era asintomática, siendo una noticia muy fuerte más sin embargo lo ve como una oportunidad.

“De ésta saldremos, y así como el cuerpo humano genera sus anticuerpos, nosotros los venezolanos y el mundo entero sacaremos las fuerzas con la experiencia necesaria para salir adelante. Gracias a Dios soy una persona que goza de buena salud, que es lo más importante, tener un sistema de defensas preparado ante un virus de éste tipo”, compartió.

Maholy nos dice que no sabe cómo contrajo el virus pues siguieron todos los pasos, estaban aislados, en un departamento, no salían y todo era por delivery.

“La verdad es algo muy complejo, es como una secuencia de trampas, no sabes cómo te agarrará el virus, donde menos pienses puedes contraer el COVID-19”, detalló.

Maholy nos dice que compartir su experiencia es para llamar a la conciencia, no se trata de un juego, es un virus latente y muy presente “nadie es inmune”

“Muchos tenemos esa falsa sensación de seguridad que nos da un tapabocas, guantes, y sí, puede retrasar contraer el virus, pero las medidas deben ser más responsables por parte de cada individuo, y sin duda, el aislamiento es lo más cercano para bloquear al COVID-19”

Además agrega “Aquí estamos confiando en Dios que todo pase. Hoy siento un poco de malestar, muchos dolores, parece una gripe muy fuerte. Además sientes como tu cuerpo pierde muchas fuerzas, capaz sea la dificultad para respirar”, explicó

Hoy, en su casa, espera que pase el aislamiento, y poder superar con fuerza ésta situación.

Le alivia saber que sus hijos están bien en Colombia, y con más fuerza seguirá luchando para estar con ellos en casa.

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