De haberse desarrollado la Central Nuclear quizás no pasaríamos tantas penurias en el servicio eléctrico

¿Sabía usted que Venezuela fue el primer país en América Latina que desarrollaba una Central Nuclear? Pues sí, fue uno de los tantos proyectos impulsados por Marcos Pérez Jiménez. Hoy día fuese una gran opción ante los graves problemas eléctricos, bueno, quizás.

Si, nuestro país contó con una central que inició sus trabajos en 191.

“La principal fuente de energía de ese tipo de instalaciones es el cobalto 60, un material radiactivo que no es inflamable, no explota ni tampoco es combustible, por lo que no representa ningún tipo de riesgo» dijo en su momento, Omar Díaz Heredia, ingeniero químico, ex director de Asuntos Nucleares de Venezuela.

Fue construido en su mayor parte bajo el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez bajo la dirección del Dr. Humberto Fernández-Morán en el marco de un convenio de colaboración con la administración del president Dwight Eisenhower de Estados Unidos, que promocionaba el programa Átomos para la Paz.

La empresa encargada fue la compañía General Electric y el diseño estuvo a cargo de la compañía Shaw, Metz and Dolio, de Chicago.

Fue concebido para la investigación y tenía una capacidad pequeña de 3 megavatios funcionando con uranio enriquecido al 20%. Las obras empezaron en 1956, Pérez Jiménez no lo vería finalizado ya que fue derrocado en 1958, el reactor entrando en criticidad en julio de 1960.

Durante la inauguración el 22 de noviembre del mismo año, estuvieron presentes el presidente Rómulo Betancourt, el Dr. Arnoldo Gabaldón, y el rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Francisco De Venanzi.​ El reactor entró en potencia nominal en 1966, para 1991 bajo la administración de Carlos Andrés Pérez, dejó de funcionar.

En el 2001, durante el gobierno de Hugo Chávez, se aprobó un plan de reconversión «reversible» que permitió utilizar las instalaciones esta vez bajo lo que se denominó como «Planta de Esterilización por Rayos Gamma» (Pegamma) a un costo 2,1 millones de dólares.

La transformación implicó la construcción de infraestructura adicional para el funcionamiento de la planta. El contrato para su adecuación lo obtuvo la empresa canadiense Nordion MDS.

En 2010 se firmó un acuerdo con Rusia para construir dos nuevos reactores de 1.200 megavatios modelo VVER-1200, pero en 2011 tras el accidente nuclear de Fukushima I, en Japón, proyecto fue «congelado».

Muchos gobiernos temen a las consecuencias de un accidente en una planta termonuclear, pero sin duda, es la forma más efectiva de generar electricidad a un costo menor, en comparación a las hidroeléctricas o termoeléctricas.

En el año 2019, la Ministerial de Energía Limpia (CEM, por sus siglas en inglés), una reunión anual de ministros de energía de 26 países y la Comisión Europea, incluyó la energía nuclear como fuente de energía limpia por primera vez y lanzó una iniciativa para alentar a otras organizaciones de energía a hacer mismo. Según CEM, la energía nuclear puede impulsar el “crecimiento económico y la gestión ambiental efectiva”.

En Estados Unidos, el 19% de la electricidad que usan los estadounidenses proviene de 97 reactores nucleares, más que en cualquier otro país. Hay 444 reactores comerciales de energía nuclear operando a nivel mundial, con otros 54 en construcción y 111 planeados, especialmente en China, India y Rusia. Los gigavatios de electricidad producidos para millones de personas por estos reactores no han emitido contaminantes del aire.

En la Venezuela actual, con una administración que incapaz de producir gasolina, pues pensar en una central nuclear parece un sueño imposible, y quizás de alto riesgo, dadas las experiencia de un gobierno tan poco capaz en materia energética.

Periodista Clide Marchelli/CNP 14.785

Deja un comentario