Así era la COL. Cabimas y su tradicional quema de Judas

Dentro de la celebración de Domingo de Resurrección, en casi todo el territorio venezolano hay una tradición en la que distintas comunidades tienen una amplia participación, se trata de «la quema de Judas», esta tradición tiene un significado simbólico de justicia popular, pues a través de esta el pueblo expresa sus quejas y descontentos con relación a los acontecimientos políticos y comportamiento de figuras públicas y funcionarios del estado.

Igualmente ese día trata de dar finiquito simbólico a la cuaresma para garantizar su resurrección el próximo año. El motivo original es recordar la traición de Judas a Cristo, y simbólicamente alude a la traición del personaje escogido para ser el Judas, a su pueblo, comunidad o  hasta el país.

En el municipio Cabimas de la Costa Oriental del Lago, esta celebración era todo  un acontecimiento en  Ambrosio, El Amparo, La Rosa Vieja, en la Cumaná,  entre otros sectores, lo que permitía la reunión y la participación de los vecinos tanto en la elaboración del simpático personaje como en la donación de los elementos necesarios como es la ropa para vestirlo.

El “Judas” en cuestión es un muñeco elaborado con telas, ropas viejas y trapos, relleno con fuegos artificiales que aportan los participantes de la quema de cada comunidad, estos fuegos artificiales son explotados una vez el Judas es ahorcado y se quema.

Uno de los señores más famosos en la realización de esta actividad fue un señor de apellido Tigrera de Ambrosio. Generalmente se hace el muñeco de cuerpo entero y se viste con zapatos y trajes usados, se le colocan lentes, guantes y distintos accesorios, que aportan y colocan los integrantes de la comunidad que lo crean.

Cuenta Israel Roque Betancourt, que Judas era un muñeco elaborado con telas, camisas con huequitos hechos por los grillos, con palto olor a cucaracha que se compraba en el Almacén Bartolo y ya no servían, un pantalón de popelina.

Raul Garvett recuerda que en el año 1967 regaló  unos zapatos viejos con huequito donde quedaba el dedo cabezón  y lo rellenaban con cohetes. Juan Sierralta Roque en su cuaderno de anotaciones que existe desde 1940, dice que cuando gobernaba Marcos Pèrez Jimènez, quemar un Judas era un delito.

La ceremonia comienza cuando es escogido la persona de la comunidad, estado ó país que sea considerada por sus acciones una amenaza para la sociedad y que sea merecedora de burlas o escarnios.

Una vez identificado el personaje que amenaza con sus actos a la colectividad, se procede a escribirse un testamento, que de forma sarcástica identifican al Judas, expresando un resumen de su vida y de sus actos, de sus faltas y que por término expresa los últimos deseos del personaje.

El muñeco es elaborado a semejanza del Judas escogido para ser castigado, se le coloca una soga al cuello y previo a su quema es arrastrado y ahorcado de forma dramática. Más dramática aún se vuelve su quema y explosión.

Antes de ser quemado debe recorrer las calles del pueblo ó comunidad para que todos sus habitantes o pobladores tengan conocimiento de sus faltas y de su castigo, una vez cumplido este recorrido y leído su testamento, el Judas se sube a un árbol o poste de luz y allí es ahorcado y posteriormente quemado.

Este rito es motivo de fiestas y celebraciones, se acompaña de música y de diferentes formas de celebración en las calles, actos culturales y es acompañado con guarapitas y diferentes bebidas alcohólicas.

Crónicas de Cabimas

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