El presidente Daniel Ortega lleva 24 días ausente en Nicaragua

La ausencia del presidente nicaragüense ha originado rumores sobre su muerte o que se encuentra oculto en algún lugar en confinamiento, pues tampoco se lo ha visto en público desde el 21 de febrero.

La Asamblea Nacional no ha informado si Ortega se declaró imposibilitado temporalmente para ejercer el cargo según lo establecido por la Constitución. Igualmente, tampoco se ha anunciado si está fuera del país ni, en caso de que lo esté, si el poder legislativo le autorizó un plazo para ausentarse de su cargo.

Actualmente, quien tomó las riendas del país fue su esposa y vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, quien tampoco se ha mostrado en público. Se mantiene en contacto telefónico con los medios de comunicación progobierno para informar los avances del coronavirus en su nación.

De acuerdo a la vicepresidenta, todas las decisiones  y coordinaciones realizadas sobre el COVID-19 en Nicaragua  son orientadas por el mismo Ortega quien, a pesar de estar ausente, se encuentra en comunicación con las autoridades del país centroamericano.

Por su parte, el exministro de defensa Avil Ramírez enfatiza, en resumidas cuentas, que Ortega no es alguien que funcione como Presidente, pues no asume sus responsabilidades ni demuestra sensibilidad humana con lo que sucede en su país. “Recordemos que es el único presidente en el mundo que no ha dado una conferencia en 13 años” acotó Ramírez.

Y de acuerdo al analista político, Eliseo Núñez, las ausencias de Ortega en la presidencia ya son parte de la cotidianidad en Nicaragua, pues se apareció cuatro días después de las protestas de abril de 2018, cuando el saldo de manifestantes muertos era de 30 y en 2017 no dio la cara durante la emergencia causada por la tormenta Nate, por la cual murieron 16 personas.

Hasta ahora, Nicaragua ha registrado cinco casos de coronavirus en el país, de los cuales uno sucumbió ante la enfermedad y otro fue dado de alta; sin embargo, la centralización de la información y la desaparición de Ortega preocupan a la población nicaragüense y causan dudas sobre si las cifras proyectadas en los medios informativos son las reales.

Los nicaragüenses, en vista de la incertidumbre política y sanitaria de su país, se resguardan en sus casas y, a pesar de que los centros de educación siguen en funcionamiento, los niños no están siendo enviados a clases y los universitarios optaron por ausentarse de sus alma máter.

Las empresas privadas motivan a sus trabajadores a laborar a través del teletrabajo, mientras los negocios cerraron temporalmente sus puertas; sin embargo, la escena se ve desfavorable para quienes laboran de manera informal, más de dos millones de nicaragüenses ─de acuerdo a la AFP─ que se exponen a diario al coronavirus para vivir.

Nicaragua, es uno de los pocos países que hasta ahora no han implementado ninguna prevención que evite la propagación del COVID-19. El gobierno incluso continúa permitiendo eventos masivos como el maratón de “Amor de bienvenida al verano 2020”, organizado por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) y el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), en el cual participaron cientos de personas de todas las edades y personas con discapacidades físicas.

Con respecto a esto, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) pidió a los ciudadanos a no asistir a este tipo de eventos y que se sumen a la causa del #QuédateEnCasa, pues no deberían obedecer “los llamados irresponsables del régimen de Ortega Murillo frente al COVID-19”.

Tomado de La República y de La Prensa de Nicaragua

Deja un comentario