Bebé venezolano de dos meses murió de frío en brazos de su madre mientras cruzaban un páramo colombiano

Mariángel Román, la madre de 18 años, intentaba llegar a un albergue en la vía entre Cúcuta y Bucaramanga

Un bebé de apenas  dos meses de edad que junto a su madre una joven de 18 años de edad escapaban de la crisis económica, social y política que azota al país, murió como consecuencia del fuerte frío del páramo colombiano.

 La criatura falleció ayer en brazos de su madre cuando la mujer venezolana intentaba llegar a un albergue de atención a migrantes. Este se encuentra a 203 kilómetros de la difícil carretera entre Cúcuta y Bucaramanga.

Mariángel Román, la madre, de 18 años de edad, llegó en un vehículo colombiano hasta el sector de La Laguna, zona de páramo; la mujer tuvo que caminar en búsqueda de atención para ella y su hijo. Otros familiares que también caminaban en la carretera se habían separado.

José Luis Muñoz, miembro de la Red Humanitaria (conjunto de 12 asociaciones), contó que la mujer llegó al mediodía de ayer al frío corregimiento de La Laguna, en Silos (Norte de Santander). Allí pidió ayuda porque el niño tenía sangre en la boca y no respondía a ningún estímulo.

En una funeraria de Pamplona (Norte de Santander) permanece este jueves el cuerpo de un bebé de dos meses de edad.

Causas de la muerte

«En la policía llamaron a una ambulancia que nunca llegó. Un particular llevó en su carro a la mujer con el bebé hasta Silos, donde el niño recibió atención médica en el hospital, pero ya era muy tarde. Las causas de la muerte pueden ser múltiples: hipotermia, desnutrición, otros problemas de salud. Pero esto solo muestra el drama que están viviendo los migrantes en las carreteras del país», agregó Muñoz.

En el carro del alcalde de Silos, Nelson Martínez, transportaron hasta Pamplona a la madre sedada, mientras que una enfermera llevó en sus brazos al bebé, el cual, tras permanecer varias horas en la morgue de la ciudad universitaria, fue conducido en un féretro a una funeraria, donde entes como la Organización Internacional de Migración y la Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, entre otros, corrieron con los gastos fúnebres.

«El tema de los caminantes es un ‘chicharrón’ para todos. Tanto el gobierno nacional como los gobiernos locales y las organizaciones internacionales sentimos que la Cancillería quiere que los albergues no ayuden a los caminantes, para impedir que aumente la migración», indicó Muñoz.

De acuerdo con cifras que manejan en los albergues, cerca de 15.000 venezolanos caminan mensualmente por el páramo de Berlín en su periplo entre los Santanderes.

Según la Cancillería, son más de 1,6 millones las personas procedentes de Venezuela que han llegado a Colombia.

EL Nacional

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