Así era la COL. Un sector muy emblemático en Ciudad Ojeda: Las Morochas

En el Municipio Lagunillas uno de los sitios de mayor referencia es el pueblo de Las Morochas, hablar de Ciudad Ojeda y no mencionar al populoso sector es imposible.

Al igual que muchos pueblos venezolanos, Las Morochas, ubicada en Ciudad Ojeda, en la Costa Oriental del Lago, no fue fundada en un día determinado, fue surgiendo lentamente, sus raíces se remontan a los días que un sencillo poblado indígena se levantó sobre estacas a orillas del Lago. Sobre su nombre existen distintas versiones: la primera establece que el poblado fue levantado en tierras de un hato propiedad de Lino Ekmeiro, quien había bautizado estas tierras en honor a sus lindas gemelas. Por el contrario.

Hay quienes plantean otra explicación señalando que, en las orillas del Lago, había dos arboles de majumbo que habiendo nacido unidas en la raíz crecieron juntas, simétricas, levantando su tronco y follaje hasta unos 50 metros de altura, por lo cual se divisaban a la distancia, constituyéndose en puntos de referencia para pescadores y navegantes del sector, quienes, al verlas desde lo lejos, exclamaban: “ya estamos llegando, ahí están las morochas”.

La última versión igualmente asociada a una especie vegetal, cuenta que en la orilla del lago había un par de cocoteros cruzados, como un par de morochas, lo cual se convertía en punto de referencia para quienes navegaban las aguas del Lago.

Desde 1912, cuando arranca la explotación petrolera, que 10 años después tomaría pleno auge con el reventón de El Barroso, las compañías empezaron a abrir caminos para su progreso. A la orilla de estos caminos fueron surgiendo hatos y pequeñas unidades de producción agropecuaria, cuya función era la de surtir a la creciente población que venía hacia los campos petroleros.

La vecindad de algunos de estos hatos originó a la larga caseríos y pueblos. Algunos de los más reconocidos fueron Ulé, Taparito, Las Morochas, Tía Juana. De acuerdo a Omar Bracho (Cronista fallecido del Municipio Lagunillas) tal fue el origen de las Morochas. Al comienzo era una simple ranchería de tablas al costado de un camino, y a ella fueron llegando emigrantes procedentes del Sur del Lago, Lagunillas, Tasajeras y Bachaquero.

Las Morochas presenta una rica gama de manifestaciones culturales, entre las que destaca su firme y apasionada devoción a la Virgen del Rosario del Paraute. Otras festividades religiosas en el pueblo son las de San Benito, el 27 de diciembre; y la de Santa Cruz, el 3 de mayo.

Las Morochas es un notorio ejemplo de una forma de vida y de una arquitectura característica de muchos pueblos zulianos de comienzos del siglo XX: casas con influencia antillana y europea, levantadas con materiales sencillos por las manos de sus dueños. Todavía hoy pueden observarse fachadas coloridas y con nombre de villas, y hasta sus calles angostas tomaron la particularidad de llamarse como ciudades o figuras ilustres.

Aunque Las Morochas parece resistirse al progreso, pues las estructuras más altas apenas alcanzan los dos pisos. En medio de la diversidad, los residentes aún mantienen una esencia y arraigo cultural, y hasta una peculiar manera de ser regionalistas, al señalar con orgullo “SOY MOROCHERO”

Francisco Chávez/Cronista de Lagunillas

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