Vivienda, la primera necesidad de los venezolanos en Colombia

Uno de los graves problemas de los venezolanos cuando llegan por primera vez en Colombia es conseguir vivienda, por lo tanto, parques, avenidas y espacios recreativos, durante las noches, parecen campamentos.

Ronal Rodríguez, analista del Observatorio de Venezuela de la colombiana Universidad del Rosario, asegura que “la vivienda ocupa el primer lugar” entre las necesidades de los migrantes

“El problema es que muchas de las respuestas se mantienen en la etapa de asistencia humanitaria y de urgencia porque la migración se ha pensado solo en el corto plazo”, precisa.

Pero desde que el éxodo se aceleró en 2015 las cifras han crecido y ya son 4,5 millones los venezolanos fuera de su país, según la ONU.

Conocida como la ciudad de los parques, con 244, en Bucaramanga varios de estos espacios se transforman de noche en campamentos improvisados.

Freddy Quiroga, coordinador local de la Cruz Roja Colombiana, asegura que allí “gran porcentaje de la población migrante vive en condición de calle”.

Cerca de 1,6 millones de venezolanos están en Colombia y Santander es el sexto departamento con más migrantes (90.092), según cifras oficiales de octubre de 2019. 

Cae el día y filas de cuerpos se van acomodando como pueden para dormir, algunos, los más afortunados, en colchonetas y otros apenas consiguen recostar la cabeza en maletas.

Mientras unos descansan, otros vigilan las pertenencias. Durante el día, las copas de los árboles se transforman en una suerte de percheros, para salvaguardar cobijas, maletas y enseres mientras van a ganarse la vida.

Con 33 años y seis meses de embarazo, Jennifer Yepez usa las graderías de un parque como cama. Asegura que caminó cerca de 200 kms desde la fronteriza ciudad de Cúcuta hasta allí.

Reunió lo suficiente para comprar un puesto de venta ambulante, pero prefiere ahorrarse el arriendo, para ayudar a cuatro hijos que viven en el estado venezolano de Portuguesa (oeste) y a otra de 16 años que duerme a su lado en el parque Romero, también embarazada.

Lo más difícil es “comer y no saber si mis otros hijos ya comieron. Llegar a este lugar y saber que mi hija se murió”, dice entre lágrimas Yepez, quien, según cuenta, perdió una niña de seis meses porque en Venezuela no recibió atención adecuada para el asma.

LA FM

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