Así era la Col. Los encendidos navideños en los Campos Petroleros

En Venezuela, durante los días de Navidad, las ciudades se transformaban por completo y sacaban a relucir sus mejores galas y tradiciones.

Diferentes expresiones culturales, gastronómicas, musicales y tradicionales identifican la celebración de la navidad en el Municipio Lagunillas: las gaitas, el pesebre, las misas de aguinaldos, las patinetas, la mesa navideña, el día de los Santos inocentes, el día de Los locos y locaínas, la llegada de Los Reyes Magos, El año nuevo, despedir el año viejo, entre otras.

En los campos petroleros de Lagunillas, ubicados en la parroquia Venezuela, Costa Oriental del Lago, era una tradición celebrar el nacimiento del niño Dios y el fin de año, entre música, reuniones, brindis y deliciosos platos. Pero quizás lo más atractivo de las festividades lo constituía decorar con luces y adornos navideños distintos lugares de la localidad.

En el sector Campo Mío, su antena se convertía en un gran árbol de Navidad iluminado, lo cual era una cita obligatoria para decenas de familias y niños que transitaban el área para ver cómo se encendían las filas de luces. En ocasiones Campo Zulima y Campo Carabobo lucieron árboles o cualquier otro adorno alusivo a la Navidad.

El tradicional alumbrado en las calles de los campos petroleros era todo un festival de color que hacia brillar la zona más que nunca. Personas de distintos lugares venían a Lagunillas para observar sus calles y pasear en aquel ambiente rodeado de la alegría decembrina.

Uno de los más concurridos era Puerto Nuevo el cual se llenaba de luces con miles de bombillas que ayudaban a crear un ambiente cálido y festivo. Árboles, estrellas, mensajes de felicidad, estampas lumínicas de lo más variadas, increíbles composiciones a veces auténticas obras de arte, deslumbraban a visitantes y locales.

La realización de pesebres también era un atractivo de la zona, la idea de escenificar el nacimiento de Jesús con mucho esmero y pasión formaba parte de las costumbres de sus habitantes. Muchos de estos pesebres contaban con efectos especiales, luces de distintos colores, fuente de agua, reflejo del día y la noche, y demás detalles que mostraban el esfuerzo de sus creadores.

Por su parte, las empresas petroleras hicieron costumbre despedir el año viejo con el sonido de un pito, los 31 de diciembre, las familias reunidas en la casa a las 12:00 de la noche (hora del cañonazo) esperaban el zumbido que anunciaba la llegada del año nuevo y luego salían a felicitar a los vecinos.

Con el transcurrir de los años y el deterioro progresivo de la zona se comenzaron a sepultar las tradiciones que nos enaltecieron en el ayer, quedando en el recuerdo de aquellos que tuvimos la oportunidad de celebrar estas festividades en los Campos Petroleros de Lagunillas.

Francisco Chávez/Cronista de Lagunillas

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