Tiburones consigue triunfo ante un Magallanes que sigue en caída

Los bates escualos reaccionaron en el octavo inning, para remontar y llevarse la victoria del Estadio José Bernardo Pérez, 3-2, ante Navegantes del Magallanes. 

“Importante esta victoria. Gracias a Dios, las cosas se dieron para que ganáramos este juego”, fueron las primeras impresiones del timonel de La Guaira, Renny Osuna, luego de la conquista de sus dirigidos. “Mientras podamos mantener los juegos cerrados, vamos a obtener muchos triunfos”.

Murilo Gouvea, fue quien copió a Beras, que una noche antes, le trabajó también seis episodios a los Navegantes, pero sin admitir carreras. Gouvea solo permitió dos anotaciones en su actuación, dio un boleto y pasó por la guillotina a tres rivales. A pesar de esa actuación, el carioca se fue sin decisión.

Magallanes auguraba tener una buena noche y pretendían salir de ese mal momento de tres derrotas seguidas. Por eso, atacaron temprano al iniciador escualo, fabricándole una rayita en el mismo primer inning, gracias a un sencillo al centro de Josmil Pinto, que fletó a Wuilmer Becerra.

Los eléctricos repitieron la dosis en la entrada siguiente, anotando una más en las piernas de Alberth Martínez, que pisó home tras hit en el cuadro de Edgar Muñoz.

La Nave tenía la fuerte convicción de romper ese hilo de reveses, pero ese objetivo quedó sólo en deseos al no poder hacerle más daño al abridor escualo y éste, se repuso del tropiezo que sufrió en los primeros dos capítulos.

“Quedó declarado que él (Murilo Gouvea) es un buen abridor y puede llegar a cinco innings contantes”, dijo Osuna, quien también le dedicó palabras a Ángel Ventura, por su sólido relevo de 2.0 entradas en blanco y permitir solo un hit. “Muy contento por lo que hizo. Ellos vienen de menos a más y será clave que mantengamos los juegos cortos para poder hacer las carreras”.

Sin los abridores en el morrito y, con el desfile de relevistas turcos –Robert Zárate, abridor naviero, tenía un límite de 50 pitcheos y apenas tiró tres entradas- pasaron cinco capítulos sin que el plato, fuera pisado por jugador alguno.

Esa sequía de carreras llegó a su final en el octavo tramo, cuando La Guaira acabó con el sueño de los Navegantes de llevarse el triunfo. El capítulo comenzó mal para Dedgar Jiménez, relevista bucanero, al recibir hit de Danry Vázquez y dar boleto a Alberto González. En ese momento, volvió a aparecer la pesadilla del Magallanes: Que le voltearan un nuevo desafío en los tramos finales.

Esa desazón que convirtió en realidad, luego de que Luis Bandes pegara sencillo al jardín izquierdo y fletara a desde la antesala a González. Luego, el empate llegó en el bate de Edgar Durán, quien con imparable empujó a Leonardo Reginatto y, Greifer Andrade –entró a correr por Bandes- se engomó con la rayita de la diferencia producto de elevado de sacrificio de Juan Apodaca.

“Estamos engranando, compaginando el pitcheo con el bateo y pudimos voltear el juego”, expresó Apodaca, quien se fue de 3-0, pero fletó la rayita del gane para los suyos. “El pitcheo fue importante, mantuvo al Magallanes al margen y nosotros nunca nos rendimos y pudimos hacer las carreras”, opinó el receptor.

Hubo tensión en la última oportunidad ofensiva de los azules, quienes querían evitar caer nuevamente, luego de dominar la pizarra durante buena parte del juego. Sin embargo, Gregory Infante acabó con las esperanzas, al hacer batear a Jackson Valera para doble play, cuando había corredores en segunda y primera base.

De esta forma, los salados por segunda noche corrida vencen a los filibusteros, colocando su registro ahora en 7-8. Mientras que, Magallanes deja su marca en 5-10 al sufrir su cuarto descalabro consecutivo.

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