México. El pueblo de “Guerrero” y su ancestral “fiesta de los muertos”

La fiesta de muertos dura cuatro días en Xochistlahuaca, marca una clara diferencia con el resto de ciudades en México. Este sitio es uno de los principales asientos de los amuzgos, el pueblo ‘ñomda’a’ según su propia lengua, el pueblo de la palabra del agua.

Se supone que en el calendario prehispánico existían más de siete fiestas dedicadas a los muertos en México. Estas culturas prehispánicas tenían una relación ritual con sus ancestros y hasta llegaban a venerarlos como si fueran dioses. Algunas de estas fiestas llegaron a acoplarse con el calendario cristiano para que los indígenas se relacionaran bien con la nueva religión.

La fiesta que más se atribuye al Día de Muertos es la fiesta de Huitzilopochtli, dios mexica asociado con el día de los niños difuntos, celebrado este 1 de noviembre, fecha en la que sacrificaban a niños en su honor.

Más tarde, de la tradición cristiana, o más bien, de Europa, el culto a los muertos es de la tradición celta, porque para ellos termina el verano y empieza el otoño. Esta fiesta tiene una relación muy grande con la agricultura.

Son tradiciones que van desde la fiesta a la comida, la vestimenta e, incluso, la semilla y la posibilidad de recordar a los ancestros que construyeron ese lugar.

El 92% de la población de Xochistlahuaca es de origen amuzgo, aunque también hay presencia de mixtecos y nahuas, además de los mestizos, como señaló Sánchez Néstor.

“Nosotros iniciamos la celebración el día 30 de octubre con una exposición de altares que fue convocada por el Ayuntamiento, con participación de la cabecera municipal, Cozoyoapan, de la que nos divide solo una calle”, explicó el Presidente municipal de Xochis, como se abrevia comúnmente el nombre de la localidad.

El altar se construye sobre un tapanco de cuatro arcones que representan los puntos cardinales. Sobre ellos se monta un arco, usualmente adornado con flores de cempasúchil, que es la puerta al mundo de los muertos. Hacia el altar, se arma un camino de pétalos de flores que “es la guía para que ellos no se pierdan, para decirles que los estamos esperando, que los traemos a casa”, explicó.

“A los altares llevaron lo mejor de la gastronomía de nuestros abuelos y abuelas: iguanas asadas, chicatanas (un tipo de hormiga) conservas de papaya y de camote (dulce), comidas como el huevo con hierbasanta y tamales de diversas variedades. Además de atole blanco y el champurrado (de chocolate)”, relató Sánchez Néstor.

El atole y los tamales son parte de la comida típica que se prepara en casi todas las casas para el Día de Muertos.

Al mediodía del 1 de noviembre se les da la bienvenida a los difuntos que llegan al pueblo. Este año, explicó Sánchez, la fiesta se coordinó con tres barrios: el del Panteón, el barrio viejo y el barrio del pozo, que es la segunda sección de Xochistlahuaca.

“El 1 salimos juntos a las doce del Panteón municipal donde vamos por nuestros muertos para traerlos al Palacio Municipal y de ahí salen los barrios con su macho-mula, que es una danza propia de este tiempo”, dijo Sánchez.

Sputnik

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