155 años de su nacimiento: José Gregorio Hernández, el médico de los pobres

La aurora del 26 de octubre de 1864 anticipa en letras luminosas el feliz nacimiento del segundo vástago del matrimonio formado por Benigno Hernández y Josefa Cisneros. Era la venida al mundo de quien brillaría con luz de fulgurante estrella y que llevaría por nombre José Gregorio Hernández.

José Gregorio Hernández quien nació un día como hoy, 26 de octubre de 1864 y falleció el 29 de junio de 1919, mantuvo siempre ese amor. En su mente estuvo viva la promesa hecha a su madre, de regresar ya graduado para ayudar a su pueblo y a su gente.

La identificación de José Gregorio Hernández  con su pueblo y sus habitantes fue desde que comenzó a tener sentido de la razón. Desde muy niño se vio involucrado en la vida cotidiana y rutinaria del lugar, Insotú.

Isnotú sería el nombre de una de las doce parcialidades de la nación Escuquey. Según especifica el Dr. Raúl Díaz Castañeda, en 1864 era la capital del Municipio Libertad, al que en 1968 se le cambió ese nombre por Municipio José Gregorio Hernández

Sin duda que aquel poblado en el convivió José Gregorio entre los años de 1864 y 1878, fue de mucha precariedad, de pobreza y lleno de necesidades, donde por ejemplo, el agua había que sustraerla de los manantiales cercanos, la electricidad llego muy tarde en relación a otros poblados. En fin, ese era el Isnotú que vio crecer a JGH, pueblo que amó a profundamente sobre todas las cosas. La vida y existencia en el lugar fue de suma dificultad para todos. José Gregorio y su familia no escaparon de esa situación del Isnotú de aquel tiempo. Era Isnotú, su sentido de pertenencia.

La Medicina su vocación para ayudar a otros

Para el doctor José Gregorio Hernández, haberse graduado de médico representaba el logro que honraba las exigencias de sus amantisimos padres Benigno Antonio Hernández y Josefa Antonia Cisneros de Hernández, quienes desde la edad de infante le inculcaron seguir esa profesión para servirle a dios y la humanidad. Así, luego de graduarse en la universidad central de Venezuela derrochando optimismo abrió un consultorio provisional en Caracas.

Para obrar en la caridad se puso al servicio de sus pacientes y especialmente de la gente pobre y humilde. Entendiendo que su misión consistía en atender a los enfermos, piensa en su pueblo nativo Isnotú, y con fecha 18 de agosto de 1888 parte con rumbo a La Guaira – Curazao Maracaibo – y La Ceiba, llegando a su pueblo natal a comienzos del mes de septiembre.

Ya instalado en Isnotú, inicia el ejercicio atendiendo los pacientes de su población también de Escuque y Valera. Queriendo instalar un consultorio en esta ciudad se abstuvo debido a la presencia de un medico venido de Maracaibo y así evito la sospecha de la competencia.

Pensó instalarlo en Boconó, pero prefirió otros horizontes, en el Táchira y Mérida. Estando de regreso de esta experiencia hallo que el eminente Dr. Calixto González le había enviado una comunicación donde le participaba que el presidente Dr. Rojas Paul, le había seleccionado para enviarlo a Francia y Alemania  objeto de prepararse en las especialidades de histología normal y patología, fisiología experimental y bacteriología, que sirvieran al perfeccionamiento de la enseñanza universitaria, lo que se logró luego de dos años o sea en 1891.

La presencia de Hernández como médico llegó a todos los rincones de caracas desde su modesta residencia en la pastora, después de sus viajes al exterior. Su interés prioritario había sido los cursos de especialización y preparación para ponerlas al servicio de sus pacientes.

Tan solo un año en su ciudad natal

Tan solo un año pudo mantenerse en su pueblo natal el Dr. José Gregorio Hernández, lapso entre agosto de 1888 y el 30 de julio de 1889, tiempo que le bastó de sobra para vivir la auténtica realidad de su región, no solo de Isnotú, también palpo la situaciones que se atravesaba en poblados como Valera, Boconó, Betijoque, lo mismo que en los páramos andinos, Mérida, Colón en Táchira de donde no se llevo buenos recuerdos de esa  vida.

ISNOTÚ SU CIUDAD NATAL

El 30 de julio de 1889, recibió una carta de su maestro, el Dr. Calisto González, donde decía que lo había recomendado al Presidente de la República Dr. Juan Pablo Rojas Paúl para que fuera a París a estudiar con perfección ciertas materias experimentales y así contribuir a la modernización de la medicina venezolana.

En abril de 1889 tomó la misma vía que lo llevó a Caracas la primera vez y se fue para no volver. Tenía 25 años para ese entonces.

Se fue seguramente con la inconformidad de no haber podido hacer más por su gente. En su interior seguramente sentía cierta frustración por eso. Se fue y sabía que no volvería. Su estadía no fue lo placentera que se imaginó. No consiguió en su tierra el apoyo y respaldo esperado, por lo cual no puede ser profeta en su tierra.

La vida y existencia en el lugar fue de suma dificultad para todos. José Gregorio y su familia no escaparon de esa situación del Isnotú de aquel tiempo. Pero aun así, era Isnotú, su sentido de pertenencia

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