El extraño caso de Rougned Odor

Con un promedio de bateo de 205, un porcentaje de embasados de 283, y con 178 ponches en una temporada, son números que no atraen a nadie. Es un jugador del montón, pero cuando revisas que tiene solo 107 hit, con 93 impulsadas, eso habla de su alta efectividad con jugadores en posición de anotar.

Esos son los números de Rougned Odor, quien terminó su temporada 2019 con muchos altibajos, pero al final logró redondear 31 jonrones con 93 impulsadas, además de 77 carreras anotadas, en un equipo como los Rangers de Texas que terminó con record negativo.

Solo en la última semana de la temporada, Odor apenas ligó cinco hits en 22 turnos, para un pobre average de .227, pero logró sacarle provecho extremo a cada una de sus conexiones y tuvo seis anotadas y 12 carreras impulsadas. Con solo 5 hits.

Debemos decir que en el club de los Rangers, nadie conectó más jonrones que Odor, y tampoco tuvo más impulsadas; es decir, el hombre se montó al equipo al hombro ante la ausencia de Joey Gallo.

Esos números se ven reforzados con una estadísticas de 42 de slugging 439, y un OPS de 721, los cuáles son números muy bueno pese a tener un promedio tan bajo.

Hace algunos meses, el propio César Tovar le pidió a Odor que tenía que mejorar su promedio, así como mantener una mejor actitud en el terreno de juego, incluida su barba, pero realmente, ¿es lo que infiere en el rendimiento de Odor?

Todo parece indicar que el joven segunda base de los Rangers tiene una reacción distinta cuando tiene jugadores en base, por lo tanto se concentra más, en razón de su alto número de impulsadas.

Pero además, en su sexta temporada en grandes ligas exhibe número muy respetables para un chico que golpea pocos hits por temporada. Sus números proyectan que podría tener más de 250 jonrones y 900 impulsadas al completar una décima temporada, más que muchos con mejores contratos en la MLB.

En agosto se rumoró mucho que el equipo esperaba más de él. Tiene 6 temporadas con los Rangers, con quienes tuvo una temporada de 33 cuadrangulares y 88 carreas remolcadas en el 2016. Pero este año superó su tope de impulsadas, pese a estar en un club, que, a decir verdad, tiene un bajo promedio ofensivo.

No sabemos si Odor se mantendrá con los Rangers hasta el 2020, año en el cual culmina su contrato, pero lo púnico que sabemos es que es un caso muy extraño en las Grandes Ligas, pues tampoco es fácil conseguir un segunda base con 93 impulsadas y un defensiva por encima del promedio.

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