Asi era la COL: JUANA VILLASMIL Y LA CATEDRAL DE CABIMAS

Dentro de la historia de Cabimas, hay personajes que han dejado un gran aporte a esta sociedad, unas de ellas fue Juana Villasmil. Una mujer de posición económica holgada y muy bondadosa que decidió construir una capillita para rezar los rosarios que, hasta ese entonces, se realizaban en las  casas de los habitantes de origen español,  quienes se establecieron en los sectores Pueblo Aparte, Punta Icotea y Las Tierritas. De casa en casa alimentaban la fe.

Esta mujer será  recordada como la persona que cedió parte de sus terrenos para la construcción de la primera capilla en Cabimas, lugar donde hoy se ubica la Catedral Nuestra Señora del Rosario.

La mujer contrajo matrimonio con Lorenzo Romero, uno de los miembros de las primeras familias españolas de la época postcolonial. Con la ayuda de los albañiles que trabajaban en el casco central se construyó un pequeño templo. Utilizaron las palmas para el techo y el barro para la estructura general.

De esa primera construcción no hay una fecha exacta, aunque los historiadores hablan de la última década de 1800 o de la primera de 1900.

El matrimonio con Lorenzo Romero se estableció en un hato que con el tiempo fue llamado Tía Juana, al cual se le conoce hoy en día, como Tía Juana, en el municipio Simón Bolívar.

Reseñas bibliográficas señalan que Juana, al enviudar, trabajó por el desarrollo y crecimiento del pueblo. Por ello, la capital del municipio Simón Bolívar también le rinde tributo. En honor a su dedicación, fidelidad y devoción sus restos permanecen en la Catedral.

Con el transcurrir del tiempo la capilla fue creciendo para poder darles cobijo a todas aquellas personas que la visitaban. Pedro Estrada, cronista de Cabimas, dejó asentado en sus escritos  que el primer párroco fue José Luis Castellano y le siguió Delfín Paz, figuras religiosas que durante su pasantía en la parroquia se convirtieron en parte importante de la historia del municipio.

El humilde sagrario poco a poco se convirtió en una iglesia gracias a la ayuda de las personas que la visitaban a diario y a los aportes económicos de los organismos e instituciones. En 1965 recibió el título de Catedral con la llegada del obispo Constantino Maradei.

Pedro Estrada, recordado cronista de Cabimas, también  mencionó que el techo llamaba la atención de los feligreses que admiraban el mural inmenso con imágenes santas, pero que con el tiempo fue eliminado por la falta de mantenimiento.

El historiador cabimense señala que las campanas y el reloj que adornaban la iglesia fueron donados por Apolodoro Chirinos, gobernador de Zulia en 1948. Con el pasar de los años el reloj se dañó y fue desplazado.

Hoy, después de unos cuantos cambios arquitectónicos, la catedral de Cabimas se caracteriza por tener dos torres, una de ellas diseñada por Jesús Borjas Pedreáñez y construida por Manuel Estrada. Su infraestructura se llevó más de tres décadas de construcción. La falta de recursos fue la principal causa del retraso. Las instalaciones muestran nueve vitrales religiosos que se exponen en un área aproximada de 16 metros.

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