Racionamiento eléctrico, inflación y caos de servicios quiebran comercios en la COL

El racionamiento eléctrico está ‘quebrando’ la red comercial de la Costa Oriental del Lago, y si no hay una pronta solución, cuando se restablezca la regularidad del servicio solo quedarán negocios quebrados, más despidos y sin producción.

Sea en un régimen de 8×8 o 6×6, para la gran mayoría de los comerciantes en Cabimas o Ciudad Ojeda, es imposible mantener el ingreso necesario para mantenerse a “flote”, pues las ventas dependen del diario para sobrevivir ante la crisis inflacionaria y el aumento de la mercancía a diario.

Cuando no hay servicio eléctrico se pueden observar desoladas las calles, es como un ‘toque de queda’, la ciudadanía sabe que no puede comprar, pues además, los pocos negocios abiertos no cuentan con la plenitud de servicios básicos.

Por otro lado, en las calles, el ciudadano ya se acostumbró a salir solo en horas cuando hay servicio eléctrico.

Hay otro factor, la inflación; el dólar marcha a un ritmo indetenible, y aunque muchos productos o servicios no dependen de una moneda extranjera, si dependen los insumos que son importados.

“Por ejemplo, si compro un bombillo a 10 bolívares soberanos, costo al mayor, en cuanto lo puedo vender, si sé que lo venderé en 15 días, pero luego, no lo compraré en 10 bolívares, sino en 20. En cuánto lo puedo vender inicialmente” dijo el propietario de una ferretería.

Es imposible mantener el inventario, pero por otro lado, la capacidad de consumo del venezolano, sobre todo en la Costa Oriental del Lago, ha mermado mucho.

“Esto es una locura, no puedes mantener un negocio, pues si te quitan el servicio de 6 a 8 horas diarias, la gran mayoría de nosotros no contamos con plantas eléctricas para encender una caja registradora, luces o un punto de venta” dijo Renato López, comerciante de Cabimas.

Por su parte, todos los gremios comerciales y empresariales de la región exigen una pronta solución pues es imposible sobrevivir sin ventas, con inflación y pago de personal.

«El caos en los servicios es un golpe frontal al empresario, sumado a la carga parafiscal, impuesta por los organismos regionales y municipales en los últimos meses, disminuyendo así el ya mermado poder adquisitivo de los ciudadanos, y la capacidad de reposición de inventarios por la disminución de las ventas», expuso en un informe Fedecámaras Zulia.

Peor

En pequeñas ciudades de la COL, como Bachaquero, Santa Rita o Mene Grande, el ciudadano vive en una especie de ruleta rusa pues hay menos consumo y los comerciantes deciden aumentar proporcionalmente a la venta diaria.

«El comercio salvaje, se aumenta a diario, roban sin control al pueblo, hoy un nuevo aumento del pan en panaderías» dijo un usuario en twitter.

El caso de las panaderías es complejo, muchos compran harina de trigo por el mercado negro, pues no todas las panaderías cuentan con el producto regulado, además, otros productos como levadura y manteca solo se consiguen vía ‘bachaqueo’ desde Colombia.

Pero en otras localidades como en Santa Rita, otra amenaza cobra más fuerza día a día «los cobravacunas» pues muchos comerciantes deben pagar una vacuna a bandas de la zona.

Algo similar sucede en Los Puertos de Altagracia, donde la gran mayoría de los negocios en el casco central deben dar el tributo a las bandas armadas de la pequeña ciudad.

«Casi todo el comercio en Los Puertos de Altagracia paga vacuna, te llegan y ya sabes que debes tenerle el dinero, algunos te dan plazo, otros no. Es un secreto público» apuntó un comerciante de la localidad.

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