Venezolanos en Ecuador buscan pequeñas ciudades

Gran parte de la migración venezolana está en Quito, Ecuador, pero a decir verdad, ya es una ciudad ‘colapsada’ desde el punto de vista migratorio, por lo que los venezolanos van a pequeñas regiones para reiniciar sus vidas.

La falta de opciones laborales en las ciudades más grandes ha hecho que los ciudadanos venezolanos se desplacen a zonas más pequeñas del país.

Allí también han montado sus propios negocios o emprendimientos. Daniel Regalado, presidente de la Asociación Civil de Venezolanos en Ecuador, dice que algunos de los nuevos destinos para sus compatriotas están en el noroccidente de Pichincha, Baños de Agua Santa, Pimampiro en Imbabura, Portoviejo, La Concordia, cantones de Guayas, Santa Elena y Azuay.

Su permanencia en el país será regularizada desde este 26 de agosto, cuando se implemente el otorgamiento de visas humanitarias. En Guayas, los venezolanos fueron a cantones medianos, para empezar una nueva vida.

Según datos del Ministerio de Educación, 3 477 niños y jóvenes de Venezuela estudian en las instituciones públicas de la provincia. De esa cantidad, 2 616 están en Guayaquil y 861 en otros cantones, como Salitre, Yaguachi y Lomas de Sargentillo. ​

En Salitre funciona el restaurante El Dolarazo-Los Chamos. Endryth Mendoza y su esposa Sor Marina Chirinos son los propietarios. Ambos llegaron de Cumaná hace dos años. Al inicio, Mendoza se desempeñó en varias actividades, desde la construcción hasta la mecánica.

Pero una vecina le enseñó a Chirinos a hacer corviches y otros platos, y así nació la idea de un sitio propio. “Mi abuelo decía que en un pueblo chico uno se hace conocido y crece. Abrimos hace un mes y ya todos me llaman ‘Venezuela”, cuenta Endryth. Al otro lado, en Yaguachi, las hermanas Jennifer y Elizabeth Plaza trabajan en las calles y ofrecen agua y helados.

El clima caluroso ha sido su gran aliado. Ambas llegaron en julio. Su padre, quien llegó hace dos años, las recibió. Él vende caramelos en los buses urbanos. “Tenía un local en Barquisimeto, pero el dinero no nos alcanzaba. Me vine a Ecuador por trabajo y tranquilidad”, manifiesta Plaza. Los exteriores de la terminal de La Concordia, en Santo Domingo de los Tsáchilas, se volvieron el nuevo punto de concentración de migrantes desde hace tres meses.

Según el municipio, allí se instaló un grupo de 80 extranjeros que venden comida, confites y ambientales. Luis Gonzaga viajó hasta allá porque las autoridades de la capital tsáchila prohibieron que los limpiaparabrisas estuvieran en los semáforos. Él se empleaba en esa actividad, que ahora ejerce en La Concordia.

En el Austro, el cantón azuayo de Gualaceo es otro destino escogido por los venezolanos. Según cálculos de varios de ellos, allí viven 200 extranjeros que se desempeñan como ayudantes de cocina, meseros, barberos, albañiles y comerciantes.

La cercanía a la frontera, el clima cálido y el acceso a trabajo han atraído a ciudadanos de Venezuela a la localidad de Pimampiro, en Imbabura. Allí se crearon dos asociaciones de ciudadanos extranjeros, desde donde se trabaja por una convivencia pacífica en el cantón. Así lo explica Paolo Ponce, vocero del Cabildo local.

El Comercio de Ecuador

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