Historias. Ellos son periodistas pero emigrar les obligó a cambiar de roles

Venezuela presenta punto de colapso en todos sus niveles, y los medios de comunicación fueron los primeros en la escalada de la crisis, muchos medios han cerrado.

Según cifras, más de 70 medios en el país dejaron de informar por cierres, mientras que muchas empresas o corporaciones han decidido prescindir del equipo de comunicaciones a la hora de recortar el presupuesto.

Quedar sin trabajo en medio de la crisis no es fácil, pero los que aún tienen trabajo tampoco la tienen sencillo: bajos salarios, hiperinflación, entre otros factores.

En medio de todo, para muchos periodistas, la única opción es emigrar. Han dejado a un lado la carrera de sus sueños, por empezar a conseguir un trabajo que les provea de un salario digno para mantener a sus familias en Venezuela.

No ejercen el periodismo, pero tienen que sobrevivir y llevar el sustento a su gente.

Aprender de cero

Raúl Arroyo, oriundo de Bachaquero, trabajó durante años en la Alcaldía de Valmore Rodríguez, para luego dar el salto como redactor editor de El Regional del Zulia, cargo que ostentó durante muchos años, pero llegó el tiempo de decidir.

“Dios me ha bendecido con una hermosa familia y tener que llegar a casa sin ofrecer todo lo que necesitan me llevó a tomar una decisión, tuve que emigrar solo”, dijo.

Arroyo manifestó que Perú la abrió las puertas, y al lado de sus hermanos, emprendió la aventura hacia un país saturado de venezolanos.

RAÚL ARROYO EN LA ORTOPEDIA SAN JUAN BAUTISTA EN LIMA

“Así fue como comencé a trabajar en un centro ortopédico, algo que nunca en mi vida imaginé hacer; llegué al Centro Ortopédico San Juan Bautista, en Lima. Ellos me enseñaron lo necesario para conservar el empleo, al principio me costó mucho pero ya dominó muchas áreas”

Arroyo comenta que llegó allí por casualidad, como casi todos los inmigrantes, caminando y metiendo hojas de vida, luego de un comienzo como vendedor, saltó a encargado, para asimilar el rol.

“Hoy, además, soy visitador médico, entiendo el lenguaje de los equipos ortopédicos, pero fue gracias a una oportunidad. Tenía la facilidad para expresarme por mi carrera académica y luego, lo demás fue llegando. Estoy orgulloso de lo que hago, pero no olvido mi profesión, y además, colaboro con las redes sociales de la empresa porque mi vocación es ser periodista y nunca lo olvido” contó Arroyo.

Cuesta arriba

Para algunos en Perú, la historia ha sido un poco más cuesta arriba, la siguiente historia es la de Manuel Arends, periodista, de Ciudad Ojeda, quien primero emprendió el viaje a Panamá, donde estuvo por unos meses, regresó a Venezuela, vuelve a emigrar otra vez, pero a Perú.

“Decidí ir a Perú porque en Panamá la situación estaba muy complicada con el tema de la documentación, no es nada fácil para los venezolanos allá, y pues convencido que sería más sencillo en Lima, emprendí el viaje”, expresó.

Pero en Lima las cosas no estaban saliendo bien, no conseguía un trabajo estable y los fondos que llevaba se estaban agotando.

MANUEL ARENDS, EMIGRAR HA CAMBIADO SU VIDA

“Un día estaba en una parada de autobús, con otros venezolanos, y de la nada apareció un peruano ofreciendo trabajo de jornalero, en un campo. Era algo extraño, pero solo tenía en el bolsillo 200 soles, así fue como llegué a Ica en Perú”, dijo.

En Ica, Manuel trabaja en un campo, y dependiendo de la zafra, labora en los sembradíos de uvas, palta (aguacate) o algún otro rubro.

“Por supuesto que es un choque emocional, pero luego entiendes que estás mejor que muchos; en el campo me dan la alimentación y un lugar para vivir, pero el esfuerzo físico nos e compara a lo que hacía en Venezuela, como comunicador social”, explicó

Arends solo espera una oportunidad, y al igual que Raúl, ven estas experiencias como una escalera para cumplir el sueño de muchos periodistas venezolanos: triunfar en el exterior.

EN CAMPOS ASÍ, MANUEL DEBE GANARSE LA VIDA CADA DÍA EN PERÚ

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