Reinaldo Rutilo, un venezolano pionero en la venta de churros en Milán

Desde hace unos años es más frecuente poder comer churros mientras se pasea por Milán . Y en buena medida se debe a un venezolano, Reinaldo Rutilo, y un argentino, José Congiusti.

Conozcamos un poco de la historia de Reinaldo Rutilo, que llegó de Caracas en 2001 y tres años después registró su marca, Churritos.

«Me traje el carrito de acero inoxidable de Venezuela y me fui informando, probando, catando muchas recetas hasta quedarme con la de los churros clásicos españoles; pequeños y crocantes. Que sean rellenos es una particularidad netamente latinoamericana, les ponemos chocolate y dulce de leche», dijo al diario La Nación de Argentina.

Cuestan entre 3,50 euros los vacíos y cuatro euros los rellenos. De marzo a octubre el fuerte de las ventas se concentra en ferias y festivales.

«Al inicio explicábamos de qué se trataba, los comparábamos con las frittelles para que les fuera más familiar, era todo un poco cómico», repasa y recuerda que el primer año arrancó en un festival y «no me fui a tablas, pero apenas gané. Se vendía poco, yo insistía. En un día vendemos unos cien y en jornada de fiesta, unos 400».

Churritos cuenta con seis remolques para festivales y una moto eléctrica que está en Milán, que es un tuc- tuc tailandés adaptado. «No sabía nada de cocina cuando arranqué pero fui aprendiendo y formándome, fui un pionero en el tema», resume.

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