Ciudad Ojeda. Universidades a medias, peleas en las estaciones de servicios y comercio menguado

En horas de la tarde, caminas por la Plaza Bolívar de Ciudad Ojeda y observas a un gran grupo de personas ¿Qué será? Pues no es un mitin político tampoco un cabildo abierto, es la misa de la Iglesia Santa Lucía que ahora debe darse solo de día por el temor a un apagón y los deje a oscuras.

Son los que resisten, son los que soportan, son los que se adaptan, viven y sobreviven la peor crisis eléctrica que la memoria venezolana tenga en su era moderna, son los que viven en los pueblos de la Costa Oriental del Lago

Aunque algunos lo denominan conformarse, otros lo podrían denominar adaptación, si, se adaptan a la nueva Venezuela.

En el Zulia, el racionamiento eléctrico ha llevado a replantear los servicios, a limitar la atención, recorta la producción así como los horarios de trabajo, y para variar, lleva a las personas a niveles altos de estrés diario.

Racionamiento eléctrico

El grave problema del racionamiento eléctrico ha llevado a serios problemas para las empresas, muchos han tenido que cerrar, otros sencillamente van de acuerdo lo que le plantee el día.

Algunas instituciones educativas han tenido que limitar sus horarios, solo funciona de día, y con la luz del sol.

Héctor Díaz, estudiante de la Universidad Alonso de Ojeda, en Ciudad Ojeda, dijo que ellos solo reciben clases de día, en la cancha, o las aulas donde hay luz del sol, cuando hay servicio eléctrico aprovechan un poco el aire acondicionado, pero en caso de apagones, se trasladan a las cancha.

“Esto lo hacemos para poder graduarnos, es la opción que tenemos, y lo hemos acordado con el personal administrativo de la Universidad”, dijo.

A esto, se le suma el grave problema en las estaciones de servicio, pues además del racionamiento de gasolina, cuando se va la electricidad, pues cierran las estaciones de servicio. El siguiente video explica un poco la «pérdida de paciencia» de las personas, en éste caso un video en Maracaibo.

“Esto no se aguanta, muchos duramos días para surtir nuestros autos, nos lleva a un estrés diario, sin descanso; es horrible para nosotros y nuestras familias, muchos solo quieren huir del país”, expresó un usuario.

Los hospitales lucen abandonados, sin servicio, a oscuras, es como si sencillamente esperan el fin.

Luciana Barboza, indicó que el Hospital Pedro García Clara, el más grande de la zona, con los racionamientos eléctricos deben esperar meses para una consulta, unos médicos atienden a oscuras, otros, no van.

El comercio es otro tema, las calles lucen vacías, olvidadas, y al parecer solo se mantienen aquellos negocios que venden alimentos, es la prioridad en los gastos.

“Venta de ropa, cosméticos, variedades, y otros similares no tienen mucha salida. Sólo la venta de comida es lo único que se vende normalmente” expresó un comerciante.

FOTOS TOMADAS DE SOMOS NOTICIAS COL

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